Riesgos de mordedura de araña.

Debido al fenómeno de El Niño:
Este verano habrá más arañas de rincón que en años previos

A causa de lluvias tardías y a las altas temperaturas, hay más alimento para estos animales. Su mordedura puede tener graves consecuencias, por ello se debe acudir de inmediato a un centro asistencial.  

Richard García 

Esta temporada no solo ha sido fecunda en polillas. “La inestabilidad meteorológica que ha caracterizado a esta primavera, producto de la presencia del fenómeno de El Niño, contribuye a generar las condiciones óptimas para un aumento de la actividad y de la población de las arañas de rincón”, advierte el fisiólogo Oliver Schmachtenberg.

Él dirige el Laboratorio de Fisiología Sensorial del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la U. de Valparaíso (UV), que lidera una investigación sobre el sistema nervioso central de estos arácnidos, y en especial su sistema olfatorio. Debido a su trabajo, también pudo descubrir que este verano habrá una abundancia de estas arañas.

“Calor más humedad es el clima perfecto para estas arañas. Como las lluvias han sido copiosas, hay mucha vegetación y, por lo tanto, bastante comida para ellas. De ahí que podemos pensar que su presencia va a ser bien importante este año”.

Las arañas de rincón prefieren los ambientes oscuros y tibios con cierto grado de humedad, explica Jesús Olivares, investigador del departamento de Neurociencia de la UV y coordinador del laboratorio en que se estudian las arañas. La recomendación del especialista para evitar encuentros desagradables es hacer un aseo profundo en los ambientes más propicios donde se pueden instalar; es decir, prendas de vestir y detrás de cuadros o camas.

Eso sí, el investigador dice que la gente no tiene por qué alarmarse con este arácnido, cuyo cuerpo mide poco más de un centímetro, pero sus patas pueden alcanzar hasta cuatro centímetros y medio. “Nunca muerden en forma intencional; incluso cuando van caminando sobre una mano, lo mejor es sacudirla. Solo atacan cuando las tocan o las presionan”, asegura.

Por eso, el principal consejo es no tomarlas. “Hay que mantener la calma. Si no se les tiene tanto temor, se puede atrapar en un frasco y luego llevarla a un sitio eriazo”, sugiere, ya que estas arañas son controladoras de muchas plagas.

Si la persona siente mucho miedo, la recomendación es matarlas con algo contundente o con el pie. Los insecticidas no son la mejor opción, salvo que se le aplique encima de ellas. “La primera reacción que tienen al percibir el insecticida es huir y esconderse donde primero pillan, y eso aumenta la posibilidad de que entren en contacto con algún ser humano”, advierte Olivares.

Mordedura

El envenenamiento causado por la mordedura de estas arañas se conoce como loxoscelismo, y se caracteriza por provocar lesiones muy severas en la piel, las que pueden ir acompañadas por reacciones a nivel del sistema central, como daño hepático, e incluso la muerte. “Las hembras son más peligrosas que los machos. También depende de la edad, porque una adulta es más venenosa que una joven, y también importa el estado nutricional, ya que si la araña comió hace poco, la mordedura será menos venenosa”.

Los niños pequeños y los adultos mayores son los que están expuestos a sufrir el daño más grave, dice Olivares.

El único antídoto disponible es un suero que se encarga desde Brasil y se mantiene en la Asistencia Pública de Santiago. “Cuando alguien lo necesita en regiones, existe un mecanismo rápido que permite trasladar al afectado en helicóptero a la capital”, agrega. Por eso es clave concurrir rápidamente a un centro asistencial.

Es habitual que estas arañas se instalen en edificios o casas viejas, pero incluso pueden llegar a los pisos más altos de un edificio nuevo. Esto, ya que se aferran al hilo de su telaraña, y al dejarse dispersar por el viento, hay ráfagas que las pueden llevar a cientos de metros de altura. “Lo usan como si fuera un parapente”, comenta Olivares.

 Residente

La araña de rincón ( Loxosceles latea ) se encuentra en aproximadamente el 41% de las viviendas urbanas y en el 25% de los domicilios rurales del país. Vive desde Arica hasta Concepción, aunque también se la ha visto en la zona de Valdivia.